Sunday, April 29, 2012

Recuento de los daños.

121 días y contando. Faltan 245 para que se acabe el año y como algunas personas creen, el mundo.
Parece extraño cómo puedo analizar esta historia de un punto de vista externo, sin embargo, estuve bastante involucrada. 
Cuenta la leyenda que antes éramos nueve.  3 mujeres y 6 hombres. Como es normal unos se llevaban  más con otros pero normalmente siempre salíamos así. En Enero cumplía 4 meses con Pepe, puedo decir que yo en esas épocas auguraba el fin de esa relación, dado a un invierno lleno de dudas, dolor y tristezas. 

No pasó.  Mi amigo Nufo estaba inmerso en lo que sería su próxima víctima, no había celos, ni hipocresías, eran buenos tiempos. 

Was se enamora. No me malinterpreten, no tomo eso como malo. Está bien, es normal sucumbir antes las mieles del amor. Pepe y yo saltamos de la emoción cuando nos confirmó lo que ya sospechábamos desde hace bastante tiempo. Sin embargo, había problemas ya que Charly también pretendía a la misma persona.
¿Quién era?

Frida.  No les mentiré, lo veíamos venir todo este tiempo. Le soltamos la bomba las primeras semanas de Enero y puedo decir que ahí cambió todo. Nunca creí que mi amigo se portaría de la forma en la que lo hizo. De haber sabido, jamás le hubiera apoyado para que lo intentara. 

Luego llegó el día de la primera tormenta, Charly se entera por mi de lo que pasaba con Was y Frida. Y explotan bombas. Pum pum. 

Todavía Pepe y yo eramos terceros, simplemente queriendo ayudar a nuestros amigos.  Llega el viernes, salida al cine. Mis padres tenían curso y se me ocurrió la brillante idea de escabullirme.

La cosa no terminó bien.  Ardió Troya en mi hogar y mi hermano y yo terminamos durmiendo en casa ajena. Quién iba a pensar que iba a ser el principio del fin para mi. 

Llega Febrero. 14 de febrero. El romance de ellos dos no era el único de ese día, también el increíble milagro de que Mario, si el serio y frío de Mario, se enamoraba de Ana y viceversa. Pepe y yo éramos los papás de los pollitos, y él me regalo tulipanes. 

Después quién iba a pensar que mi amigo Nufo se metería en estas andadas.    Principio del fin de lo de Was y otras amistades.



En esas épocas, ni Pepe, ni yo, sospechábamos que estábamos a punto de ser rasguñados por traiciones. 

No comments:

Post a Comment